"…A pesar de la miseria en que vivía Benito, no faltaba alguna felicidad. El domingo los niños del pueblo emprendían cacerías de conejos o de pájaros, y con suerte cazaban algún venado o bien se embarcaban en un bote de remos para pasear en la pequeña laguna cercana a Guelatao.Una tarde los sorprendió un ventarrón. Los niños abandonaron el bote y nadando ganaron la orilla; sólo Benito no abandonó la canoa y soportó la tormenta toda la noche en su frágil embarcación. A la mañana siguiente desembarcó sano y salvo, lo que dio lugar a un dicho usado hasta la fecha: 'A mí me hizo lo que el viento a Juárez'…"
Un indio zapoteco llamado Benito Juárez.
Fernando Benítez.