domingo, febrero 12, 2006

Blanco

El color blanco es el color de la pureza, o al menos eso es lo que muchas veces quisiéramos creer.
Porque también los fantasmas van de blanco, y las crueldades del hombre blanco no son menores que las de los hombres de otros colores.
Las enfermeras casi invariablemente visten de blanco, desde que la más famosa de todas ellas, Florence Nightingale, cuyo nombre podríamos traducir como "Florencia Ruiseñor", comenzó a trabajar vestida del color de la pureza en la impurísima Guerra de Crimea, a mediados del siglo XIX.
Los cirujanos también vestían de color blanco, hasta que bien entrado el siglo XX comenzaron a declinar en favor del gris y del azul, porque sobre el color blanco destacan aún más las brutales manchas de sangre. En nuestra bandera, el blanco representa la pureza de la religión católica, y el rojo, contrariamente a una idea muy extendida, que quiere ver en él la sangre derramada por nuestros héroes, representaba para nuestros líderes independentistas ni más ni menos que a España, unida a nuestro impulso libertador.
La gente que no tiene nada que decir se queda con la mente en blanco. El intelectual español más importante de la primera mitad del siglo XIX se llamaba José María Blanco White. Los equipos que no logran anotar en los deportes son blanqueados.
Al escritor argentino Adolfo Bioy Casares le encantaba jugar tenis, el deporte blanco, y afirmaba que, de exisitir el Paraíso, esperaba golpear la pelota en el más allá. Blanca Nieves volvió del más allá gracias al beso de un Príncipe. La bandera blanca es el símbolo universal de la rendición. Robert Graves buscó siempre a la diosa de todos los nombres, la hermana del espejismo y del eco, la diosa blanca.
El humo blanco anuncia la elección de un nuevo pontífice. Las partidas de ajedrez comienzan siempre con un movimiento de las piezas blancas. Un error común es suponer que el blanco es la ausencia de color, cuando en realidad es todo lo contrario: la suma de todos los colores del espectro visible.

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